ARMAMENTO DE LAS LEGIONES ROMANAS
EL COMBATE CUERPO A CUERPO
GUARDIA PRETORIANA, CUERPO DE ÉLITE DE LA EDAD ANTIGUA - FALCATA IBÉRICA, TERROR DE LAS LEGIONES
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LOS CASTRUM, CAMPAMENTOS FORTIFICADOS ROMANOS
CABALLERÍA, TROPAS AUXILIARES, FORMACIÓN DE TORTUGA, EN ORBE , CUÑA
FORMACIONES Y TÁCTICAS DEL IMPERIO ROMANO
LEGIO X GÉMINA, UN SIGLO URBANIZANDO HISPANIA
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ESPECIAL LEGIONES DE ROMA
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Artículos 4 Formaciones y tácticas del Imperio Romano Una de las mayores razones por las que Roma consiguió ser la mayor hegemonía de la Edad Antigua fue, sin lugar a dudas, su estrategia militar y las asociadas formaciones de sus legiones. 6 Armamento de las Legiones Romanas Durante el intenso período de romanización, los legionarios romanos se valieron de varias garantías. Además de las formaciones y tácticas, las armas tuvieron un papel fundamental a la hora de someter a los que ellos llamaban como pueblos bárbaros. 16 El combate cuerpo a cuerpo El combate cuerpo a cuerpo en las Legiones Romanas durante las batallas nada tenía que ver con las caóticas escenas a las que el cine nos tiene acostumbrados. 18 Los Castrum, campamentos fortificados Los Castrum eran los campamentos fortificados Romanos que las Legiones Romanas contruían en campaña. Normalmente eran campamentos fortificados completos, reforzados mediante empalizadas y un profundo dique, que proveían una base para el almacenamiento de suministros, reorganización de tropas y defensa. 20 Legio X Gémina, un siglo urbanizando Hispania La Legio X Gemina (Décima legión «gemela») fue reclutada hacia el 70 AC, en el norte de Italia -Galia Cisalpina- y su existencia se prolongó hasta comienzos del siglo V. 22 Guardia Pretoriana, cuerpo de élite de la Edad Antigua La Guardia Pretoriana podría considerarse como uno de los mejores cuerpos de élite de la antigüedad. Los pretorianos fueron un recurso de mimada protección por parte de los emperadores romanos, otorgándoles grandes cantidades de sestercios a cambio de protegerles de conjuras, adversarios políticos u obedeciendo órdenes imperiales por dinero, más que por lealtad. 24 La Falcata Ibérica, terror de las Legiones Romanas Posiblemente la falcata ibérica se trate de una de las piezas más representativas de la cultura íbera, sobre todo a lo que armamento se refiere. 26 La batalla de Actium Sólo un triunvirato separa la muerte de César de la batalla de Actium. En el año 43 a.C. Octavio, Marco Antonio y el banquero Lépido eran los hombres mas poderosos del mundo, sin embargo Lépido apenas era una sombra en el auténtico duelo en la cumbre entre Octavio y Marco Antonio. 28 Coriolano y la Fortuna Femenina Cayo Marcio Coriolano estaba entroncado por linaje con los antiguos Reyes de Roma, pero desde muy joven sus inclinaciones eran mas militares que políticas. 30 SPQR, de la gloria a las cloacas SPQR es una sigla latina de la conocidísima frase Senatus Populusque Romanus, que significa el Senado y el Pueblo Romano y que casi todo el mundo asocia a los estandartes de las Legiones Romanas y que también puede leerse en la Columna de Trajano. El uso de SPQR, con el paso de los tiempos ha dado lugar a innumerables anécdotas. 31 Carnuntum, la ciudad y las legiones El 11 de noviembre de 308 DC emperador romano Diocleciano celebró una importante reunión en Carnuntum en la que puso orden en el imperio romano nombrado a Galerio como “Augusto del Este” y a Máximo como “Augusto del Oeste”, en pleno apogeo de una ciudad que había evolucionado de un simple campamento legionario de invierno, a una de las urbes romanas mas importantes del limes, con permanente presencia legionaria. 32 Zenobia, la reina que desafió a Roma Zenobia, viuda de Odainato, fue nombrada en el año 267 regente del reino de Palmira, una ciudad semi-independiente situada en territorio romano. Entonces se aventuró a expandir su territorio en contra de Roma, lo que le valió la fama de ser una de las mujeres guerreras más famosas de la Antigüedad. 34 Devotio Ibérica y la toma de Calagurris (Calahorra) Calagurris era un importante centro urbano en el valle medio del Ebro. Durante las Guerras Sertorianas, entre el 75 AC y el 74 AC. Quinto Sertorio construyó un puente en la ciudad que era su aliada en su lucha contra Pompeyo y Metelo Pío, quienes finalmente pusieron sitio a la ciudad en el año 72 AC. 35 Hircano contra Aristóbulo, las luchas en tierras judías y la intervención de Pompeyo A mediados del primer siglo antes de nuestra era, y como parte de su expansión por Asia, Roma se interesó por el territorio gobernado por los judíos. 37 Sagunto, el juego político de Roma y Cartago Sagunto recibió el nombre de Arse de sus fundadores, y fue conocida por los romanos como Saguntum. Era una ciudad edetana famosa por su comercio y su prosperidad, si bien pasó a la posteridad como objeto de algunas de las intrigas políticas más enigmáticas de la antigüedad y desencadenante en la Segunda Guerra Púnica entre cartagineses y romanos. 39. Los Germanos y la guerra El mundo germánico era fiero, salvaje, frío, épico y brutal. Un mundo de bosques oscuros, de dioses olvidados, de guerreros admirables… Otro mundo.
El historiador Vegecio nos contó en su obra Epitoma rei militaris, basada en el libro perdido de Sexto Julio Frontino, acerca de las formaciones más distendidas usadas por las tropas del Imperio. Vegecio nos narró cómo los factores ambientales eran determinantes en el devenir de una batalla. Algunos de sus consejos escritos iban dirigidos hacia las ventajas e importancia de actuar en un terreno elevado frente a un enemigo postergado a un suelo más bajo, las irregularidades geológicas determinantes para luchar contra la caballería, batallar con el sol a la espalda para evitar cegarse con la luz o la influencia del viento en las armas arrojadizas. La mayor confianza del ejército romano era hacia la infantería, que era colocada en el centro. Caballería En los lados se asentaba la caballería, cuyas funciones eran evitar que la infantería quedase rodeada o perseguir a los soldados que huyesen del campo de batalla. Principalmente la caballería era la tropa secundaria, pero determinante en el transcurso de muchas de las batallas que llevó a cabo el Imperio Romano. Se dividían en 10 escuadrones o turmae de 3 decurias cada uno dando un número de 300 equites. Tropas Auxiliares Vegecio también escribió acerca de las tropas de reserva, o tropas auxiliares (los auxilia), que generalmente eran las primeras en entrar en combate y que permitían que los romanos no tuviesen que luchar. Las tropas auxiliares estaban formadas por ciudadanos que no eran romanos, como era el caso de los bárbaros. Estaban organizadas normalmente en cohortes, unos 500 soldados. Aunque más tarde su número varió en tiempos de los Flavios. Su papel era fundamental a la hora de decidir el destino de una batalla. Así fue como, en el 84 d.C. consiguieron en Britania, a modo de ejemplo, la victoria del monte Graupius sin la necesidad de que ningún romano llegase a combatir. No hay que olvidar la presencia de los socci, que eran tropas de los pueblos itálicos aliados, o sometidos, de Roma. Se encuadraban en alaes y agrupadas en cohortes. Pero las posteriores reformas en época del general Mario (133 a.C), los socci pasaron a ser parte de las legiones, donde también se hicieron otras modificaciones como la incorporación de la auxilia ya mencionada, la numeración de las legiones, el reclutamiento voluntario o la instauración de la insignia del águila de plata. Formación de tortuga Probablemente se trata de la formación más conocida y más básica utilizada por el Imperio Romano para defenderse del ataque enemigo. Esta táctica consistía en el alzamiento de los scutum por encima de las cabezas para proteger la parte superior, de manera que solo la parte delantera, junto a la de los flancos, eran las únicas que sostenían los scutum para proteger la zona anterior y la de los laterales. La importancia de este sistema estribaba en que permitía el desplazamiento de las tropas a la vez que se protegían del ataque enemigo, sobre todo orientado a los lanzamientos de larga distancia. Su mayor limitación era que se trataba de una formación apretada y lenta. Formación en Orbe Se trata de otra formación defensiva, que se utilizaba cuando las tropas quedaban aisladas de la batalla. La formación era circular, quedando los soldados pegados cuerpo a cuerpo y protegidos por sus scutum con sus pilums al frente. Y su uso tenía el único fin de ganar tiempo para la llegada de refuerzos, pues se trataba de una medida desesperada que les obligaba a luchar o a morir en caso de que no llegase el auxilio. Formación anti-caballería Agachados, los primeros hombres de la línea colocaban sus scutum a modo de muralla y aprovechaban cualquier hueco natural para alzar suspilums en una posición semi-vertical. Podía haber una segunda fila erguida, con las pilums colocadas en horizontal directamente apuntando hacia el enemigo. Estas formaciones, para ser efectivas, debían de ser sorpresivas y rápidas para pillar de improviso a la caballería. Formación en cuña La formación en cuña tenía como objetivo el ataque frontal por parte de un solo soldado en el vértice. El resto se colocaba de manera diagonal hasta dar forma a un triángulo, y que se abría para romper las formaciones de las líneas enemigas para obligarles al combate cuerpo a cuerpo donde la gladius romana era un arma fundamental en este tipo de tácticas. Tito Batán
Formaciones y tácticas del Imperio Romano
Una de las mayores razones por las que Roma consiguió ser la mayor hegemonía de la Edad Antigua fue, sin lugar a dudas, su estrategia militar y las asociadas formaciones de sus legiones.
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Flavio Josefo habló de ela formación de tortuga durante el asedio de Jerusalén contra los judíos: “Se deslizaban las flechas sin dañar, y […] los soldados pudieron, sin riesgo, minar la muralla y prepararse para pegar fuego a la puerta del Templo. “
Armas arrojadizas
Durante el intenso período de romanización, los legionarios romanos se valieron de varias garantías. Además de las formaciones y tácticas, las armas tuvieron un papel fundamental a la hora de someter a los que ellos llamaban como pueblos bárbaros.
Las armas a distancia eran el mejor seguro de vida de sus ataques, pues permitían causar bajas enemigas sin necesidad de entrar en combate en modalidades cuerpo a cuerpo. Hastae Una de las armas más antiguas usadas por los primeros soldados romanos fue el hastae, o hasta, que era básicamente una lanza con punta de hierro con una longitud de 6 pies romanos. Los soldados expertos en usar el hastae fueron conocidos como hastati, pero ya en tiempos de la república, y finalizada la monarquía con Lucio Tarquinio el Soberbio, el hastae fue utilizado únicamente por triarios (triarii). Los triarios fueron legionarios veteranos durante la república y actuaron como una falange propia del período helenístico, funcionando como tropas de reserva y combatiendo únicamente en ocasiones de extrema necesidad. El uso del hasta fue mermándose hasta la crisis que asoló la era imperial romana, donde salía muy barato fabricar este arma para equipar a los soldados. Verutum El verutum era un tipo de jabalina, más corta y ligera que los pilum. Fue adoptada de las tribus samnitas y de los volscos. La usaban los llamados vélites, una unidad de infantería ligera carente de armadura y que era reclutada entre las clases más pobres de la sociedad ocupando las primeras líneas de combate. El verutum era un arma arrojadiza de poco más de un metro y muy flexible, lo que le daba una maniobrabilidad excelente al vélite para dar cuenta de sus enemigos. Fue muy utilizada durante las Guerras Púnicas contra los cartagineses, y muy destacable su papel contra los elefantes de Aníbal en la batalla de Zama. Pasó a ser un arma de las tropas auxiliares tras las reformas militares de Mario. Spiculum Se utilizó casi a finales del Imperio Romano, en torno al 250 d.C, sustituyendo a las tradicionales pilum. Algunos historiadores afirman que su creación se debió a la influencia bárbara latente en las filas romanas, y que pudo ser una innovación que mezclaría las jabalinas romanas y otras lanzas de origen germánico. El spiculum, al igual que su antecesor el pilum, podía ser utilizado como arma de mano o como arma arrojadiza, lo que le daba un doble sentido a la hora de combatir. Plumbata También conocidos como mattiobarbuli. Los plumbata eran dardos utilizados por la infantería romana a partir del siglo III a.C, cuya punta se adhería a la madera con plomo para que el picado tuviese más fuerza y mayor capacidad de penetración. Los plumbata eran lanzados a media distancia con un alcance de 50-70 metros, y era impulsado mediante hondas fabricadas con cuero contra el enemigo. Se piensa que los scutum romanos estaban equipados en su interior con media docena de estos dardos. Se usaron durante la Grecia Clásica en torno al 500 a.C, pero su utilización se incrementó en la época romana. Pilum Presentaba algunas diferencias respecto del verutum. El Pilum era una jabalina más pesada y de mayor tamaño, con la punta pequeña y afilada y cuya disposición piramidal servía para atravesar los escudos enemigos. Se hicieron modificaciones posteriores, como añadir una bola de metal en la punta para tener mayor capacidad de penetración. Una vez el pilumera arrojado contra un elemento sólido, la punta de la jabalina se quebraba de manera que no podía volver a ser utilizada. De este modo los romanos se aseguraban que sus propias armas no se volviesen contra ellos. Fueron los hastati los que, en tiempos de la república, cambiaron las hastas por el pilum. Contus El contus, una lanza muy pesada y que se debía de usar a dos manos, originariamente proviene del arma utilizada por la caballería irania de los Sármatas y que, sin duda alguna, influenció al pueblo griego y romano, como otras muchas de sus tecnologías militares. Los bizantinos la llamaron Kontarion. Los griegos llamaron a este arma Kontos. Tuvo excelentes resultados en manos de los catafractos armenios y partos y los jinetes Savaranos, y fue utilizada por la caballería romana como una de las armas principales para, sobre todo, perseguir a los supervivientes que huían tras una batalla. Arcus y Sagita Los sagittarii (arqueros) formaban parte de las tropas auxiliares romanas, y eran cuerpos de infantería especializados en el arcus (arco) y sagitta (flechas). Los arcos romanos eran arcos compuestos, fabricados en varios materiales como madera, huesos o tendones, al contrario que los arcos monolíticos que estaban fabricados de un solo material. Las ventajas del arco compuesto respecto del monolítico era el un alcance mayor. No se tiene constancia de arqueros a caballo hasta la época tardía del imperio romano. La caballería estaba más especializada en el uso de las jabalinas que en los arcos. Sin embargo su uso en oriente, posiblemente influenciado por la caballería huna y persa, comenzó a tener cierto auge a finales del siglo IV.
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Armamento de las Legiones Romanas
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El famoso Indíbil, rey de los ilergetes íberos, cayó sin vida atravesado por un pilum y clavado en el suelo como así narró Tito Livio.
Plato sasánida de plata que muestra un combate entre jinetes usando kontos; el abatido (por su armadura) parece ser un romano
No existe ninguna mención clara de la existencia de arqueros a caballo en los ejércitos romanos hasta la Notitia Dignitatum
Para mitigar las dolencias y las muertes tras una batalla, las armaduras avanzaron de una manera sofisticada a partir de la adaptación de corazas defensivas de otros pueblos y tribus. Algunas de ellas, incluso, sirvieron para establecer estrategias concretas que dieron excelentes resultados en múltiples batallas a las que asistieron. Lorica Hamaca Este tipo de armadura comenzó a utilizarse durante el período de la República y su uso se extendió hasta bien entrada la época Imperial. Lalorica hamata era un tipo de cota de malla formada por anillos metálicos que cubría tanto la parte anterior como la parte posterior del cuerpo y que fue adapta posiblemente de las piezas que usaban los celtas. Su uso se destinó tanto a los legionarios como a las tropas auxiliares, y sobre todo protegía del corte de espadas y de golpes de martillo o hacha. No era muy pesada, pero su mayor desventaja era su debilidad frente a flechas o armas punzantes arrojadizas como lanzas o jabalinas. Lorica Squamata Era un tipo de armadura en forma de escamas de hierro o bronce, aleada con otros metales para evitar su oxidación. Las escamas, no muy gruesas, se disponían de una manera muy homogénea para así evitar dejar al descubierto cualquier parte del cuerpo y se unían unas con otras mediante agujeros que hacían las veces de nexo de unión para tomar una disposición en fila. Su tamaño era similar al de su armadura hermana la lorica hamata. Ambas armaduras convivieron desde su creación en tiempos de la República. Lorica Plumata. Era una cota de malla de alto coste de producción, y que fue por ello por lo que su uso se relegó a oficiales de alto rango. El nombre de plumatase debe a su parecido con las plumas de un pájaro, cuyos penachos estaban unidos con anillos metálicos para dar un aspecto respetable en el campo de batalla. Lorica Musculata Adaptadas de los hoplitas griegos, inicialmente la usaron los soldados rasos a principios de la época republicana, pero poco a poco su uso se destinó exclusivamente a oficiales, tribunos y emperadores. Estaban fabricadas en bronce puro, y protegían todo el tronco superior del oficial, mostrando marcados músculos pectorales y abdominales fielmente conseguidos en metal por los maestros herreros. Lorica Segmentata Fueron usadas por la Guardia Pretoriana y otras unidades especiales romanas. Era una coraza de hierro o bronce muy común en la infantería pesada que se disponía en forma de bandas metálicas de manera horizontal. Era exclusiva de legionarios y pretorianos. El peto de cuero duro fue muy usado por las tropas auxiliares romanas, debido a su ligereza y al ser el tipo de armadura más barata que se podía fabricar. Se destinaba sobre todo a la infantería más ligera. Otras armaduras, algo más sofisticadas, eran una mezcla de cuero y bronce. Eran más robustas y pesadas, pero también algo más costosas. El scutum (escudo) Fue el arma defensiva favorita de los legionarios romanos. Gracias a él se pudieron llevar a cabo estrategias defensivas y de arranque de tropas como la formación en testudo (tortuga) de gran uso en las legiones. El scutum era de metal. Su parte central – o umbo – estaba constituido de hierro o por aleaciones de otros metales como el cobre. El umbo era la parte ofensiva del escudo, y su peso se utilizaba para desplazar al oponente hacia atrás. Por su parte interior se remachaba una cuerda que servía para la sujeción del escudo. Su altura era de poco más de medio metro y su curvatura permitía al soldado romano protegerse del ataque enemigo por ambos flancos. La longitud del scutum fue la idónea para permitir el manejo de su arma favorita, la gladius, o permitir llevar a cabo múltiples formaciones defensivas y ofensivas. Cetratus Estaba destinado exclusivamente a las tropas auxiliares. Era un escudo ligero de tela y cuero revestido por metal. Era poco pesado y de fácil manejo, pero menos resistente que el scutum, cuya forma ovalada recuerda a éste. Cipeus Era un escudo ligero, posiblemente con un origen que se remonta a las tropas egipcias que usaban en sus batallas contra los pueblos hititas. Su formada redondeada recuerda al sol, aunque Plinio el Viejo creía que lo inventaron los argivos. Estaba destinado especialmente a la caballería auxiliar, ya que la infantería se adaptó mejor al scutum. El llamado clipeus virtutis fue un escudo de oro que se entregaba a modo de condecoración a los soldados romanos que salvaban la vida de sus compañeros durante las batallas. El emperador Octavio Augusto recibió uno de ellos cuando restauró la República. Parma. Fue un escudo ovalado ya usado con mayor asiduidad a finales de la Roma Imperial por la caballería y la infantería auxiliar, aunque se cree en un origen etrusco que lo situaría en la región que lleva su nombre. El escudo conocido como parma tuvo varias formas y fue fabricado en múltiples materiales. Pármula Era un escudo derivado de su original, y era de pequeño tamaño y muy manejable. Su uso estuvo muy distendido en los diferentes tipos de gladiadores que combatían en los juegos.
Cuando aún la medicina no estaba tan avanzada como ahora, los soldados morían por las heridas que adquirían durante sus combates. Muchos yacían por infección y fiebre.
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Escudos y Armaduras
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Cascos y vestimentas principales
Su interior se revestía con capas de lana o cuero, que con el desgaste por el sudor y su uso en general, podían ser sustituidos con facilidad a modo de material desechable. Esto permitía evitar el roce del metal para no dañar la piel de los legionarios. Hubo fábricas especializadas en su creación, incluso herreros libertos de los pueblos mencionados. A finales del imperio, el uso del casco se abarató considerablemente, considerándose una pieza de menor importancia debido a que la economía romana tenía otros asuntos en los que centrar sus monedas. Caso de Montefortino. Fue uno de los primeros en utilizarse, dejando a un lado al casco de cuero (galea) y debe su nombre a la localidad de Montefortino en la Península Itálica, aunque se cree que su origen es celta (siglo IV-III a.C.) y que fue adaptado por los romanos tras las campañas de batalla que llevaban a cabo contra ellos. Estaban fabricados en bronce y podía llevar en la parte superior adornos en forma de penachos o coletas altas de pelo de caballo. Era un casco barato y sencillo de fabricar, y que permitían la protección en la parte dorsal del cuello. Fue reemplazado posteriormente por el casco Coolus. Caso Coolus En un principio coexistió con el casco de Montefortino, pero poco a poco su uso fue extendiéndose entre las legiones romanas (siglo III-I d.C.) Su fabricación se inspiró en el típico casco Galo de Coolus en el Marne. Se manufacturaban en bronce con apariencia semiesférica. Había una gran variedad de modelos de este tipo de casco, ofreciendo todos ellos refuerzos de metal en la parte frontal y una protección para el cuello de mayor tamaño que la del Montefortino. Casocos gálico Imperiales Eran un tipo de casco que también usaban las tribus Galas. Sus características principales que los diferenciaba de los dos grandes modelos anteriores eran las de poseer más ornamentos grabados en el acero, lo que aumentaba su precio y la labor para fabricarlos. Generalmente eran de hierro, presentando únicamente latón en los laterales, para la protección de las orejas, y en los elementos decorativos. También poseían en la parte más superior un enganche con el objeto de colocar en el casco penachos o plumas. Cascos itálico Imperiales Se parecían a los Gálico Imperiales, a excepción de no presentar demasiados elementos decorativos en el metal como pasaba con los cascos Gálicos y de llevar asociada una creación de menor rigor y por tanto más económica. Se piensa que estuvieron inspirados en cascos greco-etruscos usados durante la época republicana. Este tipo de casco se usó durante la época imperial romana (sigo I-III d.C.) Algunos de sus modelos presentaban una cimera con una pieza plana en la parte superior. Se piensa que su uso fue muy distendido en la guardia pretoriana. Cascos “Hippica gimnasia” Llamados así por ser usados en las demostraciones que llevan su nombre. Su principal característica residía en que eran cascos de sofisticada elaboración por presentar una máscara metálica que cubría el rostro, pero presentaba la gran desventaja de limitar visualmente a su portador, lo que supondría un claro balance negativo a la hora de presentar batalla. Se cree que pudieron usarlo algunas unidades de caballería. Cascos de las Tropas Auxiliares. Al contrario que los cascos de las legiones, más sofisticados en ornamento, protección o material, los cascos usados por las tropas auxiliares eran de peor calidad, más baratos de producir y más sencillos de trabajar. Esto facilitaba las rápidas equipaciones de las unidades auxiliares sin demasiados esfuerzos. Vestimentas, Caligaes Las cáligas eran el zapato más usado por los legionarios romanos, tanto durante el período de la república como del imperio. Su material principal era el cuero. La suela estaba reforzada con clavos con el objetivo de reforzar el calzado. Se ataban con cuerdas al tobillo (corrigia). Fueron muy usadas por la tracción que ofrecían al soldado. Cayo César fue llamado Calígula a modo de apodo amistoso por los legionarios romanos por sus constantes visitas a los campamentos de los soldados vistiendo el mismo tipo de sandalia que ellos. Túnicas Las túnicas generalmente fabricadas en lana, y estaban desprovistas de vestido en los brazos en un principio. Luego se fue modificando añadiendo mangas. Era la prenda de vestir más usada por los legionarios romanos. Los braccaes Eran los típicos pantalones que vestían, también de lana. Sagum El término latino sagum o sago hace referencia a un tipo de capa que se cerraba mediante un broche metálico, adaptadas de griegos y galos. Se piensa que era de lana de oveja teñida de negro y servía como ropa de abrigo en las regiones más hoscas, especialmente usadas en latitudes de montaña o las tierras frías y húmedas de Germania y Britania. Se cubría de aceite vegetal o de material ceroso de origen animal para hacerlo impermeable a las humedades, las nieves y las lluvias. Laspaenulas se utilizaron a partir del siglo IV, y poseía capucha. Se basó en las vestiduras etruscas, usadas tanto por esclavos como por las clases más altas. También se cubrían en ocasiones con aceites para impermeabilizarlos.
Los cascos utilizados por las legiones romanas fueron muy cambiantes a lo largo del tiempo. La mayoría de diseños contemplaban varios modelos que se iban perfeccionando a partir de esbozos físicos de las tribus enemigas de, sobre todo, galos y celtas.
Casco de Montefortino hallado en Carnuntum
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La maquinaria de guerra romana tuvo su origen, sobre todo, a partir de la usada por los helenos clásicos, aunque con un desarrollo más modernizado que incluía una mayor precisión, menores errores de aplicación o mayor resistencia frente al deterioro.
Máquinas de Guerra
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A pesar de ser una construcción aparentemente costosa, la maquinaria de asedio romana utilizaba un sistema sencillo de tensión y distensión que permitía arrojar rocas o grandes virotes de punta afilada, y su mayor uso estuvo ligado hacia asedios donde presentaban batalla, siendo restringido el uso de catapultas contra enemigos en frentes abiertos en batallas de campo. El número de maquinarias de guerra usadas fue muy variado, considerándose además varios modelos de cada uno. En este artículo se presentarán, a escala general, los más conocidos. Onager El onager, u onagro de asedio, era una maquinaria de madera que recibió su nombre de una especie de asno salvaje de terrible coz. El caso del onagro artificial presentaba una extremidad central a modo de cuchara donde se depositaba la piedra que iba a ser lanzada mediante la distensión de las cuerdas que la sujetaban con dureza. De modo que, por distensión, el empuje contraía una gran fuerza que resultaba especialmente dañina contra edificios o murallas enemigas y podía tener un alcance de 30 metros en los que se podían arrojar grandes y pesados proyectiles, cadáveres para sembrar el pánico en las filas enemigas u objetos incendiarios como vasijas con aceites ya prendidos. Su principal desventaja era su gran retroceso y su movilidad, además de que se necesitaban hombres fornidos para colocar las grandes cargas. Fue usado a principios de la época Imperial Romana. Muscolo. Su utilidad era equiparable a la de la vinea, que no sea describirá por presentar las mismas aptitudes, salvo que ésta última era menos pesada y menos duradera que el muscolo. El muscolo era una estructura cubierta por todos los flancos, incluida la posesión de un techo para evitar el ataque de armas arrojadizas enemigas lanzadas desde las murallas, y que presentaba una puerta por la que podían entrar y salir los legionarios romanos. Se trata de una máquina que nos recordaría ahora a un cobertizo con ruedas, pero cuyo objetivo era levantar escalas de asedio, rampas o dar movilidad a las tropas hacia las murallas recibiendo el menor daño posible. Estaban fabricadas en un material refractario de arcilla para evitar los ataques de agua hirviendo o la brea encendida, además de protegerse de las piedras con una capa de cuero que provocaba que no penetrasen los proyectiles en la estructura. Arietes Los arietes más arcaicos fueron de mayor simpleza que los más distendidos por el Imperio Romano. A diferencia de un tronco de madera afilado, como pudiera ser un ariete improvisado con el fin de abrir una puerta, los arietes romanos acababan en un extremo metálico que a menudo tenía forma de carnero y al que deben su nombre por representar al símbolo zodiacal de aries, que a su vez da nombre a lo que hoy conocemos como ariete. Los arietes romanos, generalmente, estaban protegidos por una estructura de madera, dando lugar al nombre de testudo a este tipo de construcción. Y su funcionalidad era la de empujar el tronco de madera de una manera reiterada contra murallas, con el fin de abrir un hueco, o contra las puertas de una ciudad. Había modelos con puntas muy afiladas de metal, también cubiertos y con ruedas o rodillos para su desplazamiento, que incluso servían para hacer daño a todo aquel osado que quisiese atrancar un portón. Balistas Cada legión podía contar con hasta 10 balistas y requería de una decena de ellos para llevar a cabo su funcionamiento. Estas maquinarias permitían arrojar cargas de más de 10 kg a distancias de centenares de metros. Lucilo escribió de las balistas que eran armas que podían arrojar piedras que iban desde un kilo hasta 30 kilos, lo que permitía concentrar el ataque de una manera u otra en consecuencia de las necesidades de la legión. Usar piedras de menor tamaño implicaría una mayor rapidez en la ofensiva. Catapultas Dentro de las catapultas las había de varios modelos y de varios tipos. Las catapultas eran las encargadas de lanzar flechas, y su uso estaba destinado tanto como para luchar con un enemigo en frente abierto como para atacar las murallas de una ciudad enemiga. La catapulta del tipo scorpio tenía un alcance de casi 400 metros y a las que, además, se les podía añadir brea para crear proyectiles incendiarios. En la época del primer emperador hispano, Marco Ulpio Trajano, (98-117 d.C.), las carroballistae comenzaron a tener un desarrollo espectacular, consistiendo básicamente en catapultas móviles debido a que eran montadas sobre una plataforma con animales de tiro como podían ser mulas o bueyes, y que eran ideales para atacar a las hordas enemigas en frentes abiertos. Pluteo El pluteo consistía básicamente en una pared móvil de madera recubierta de piel que resguardaba de ataques frontales, incluso laterales, a los legionarios romanos que avanzaban hacia el enemigo. Generalmente eran curvados y muy maniobrables para los soldados; eran poco pesados y de facilidad empuje para su movilidad. Eran estructuras que se usaban para el ascenso de terraplenes hacia la ciudad sitiada o en los propios navíos a modo de gran escudo defensivo. Torre de Asedio Posiblemente se trata de la estructura más aterradora para la invasión de una ciudad, pues ésta consistía en un considerable número de pisos colocados unos encima de los otros comunicándose por escaleras y dando lugar a una colosal figura de varios metros de altura y que, a diferencia de los griegos, en el caso romano se construían según los cálculos que sacaban a raíz de la altura de las murallas enemigas. Fueron muy usadas durante las Guerras Judeo-Romanas. En muchos casos la tela y la madera se recubría de hierro para evitar la quema por brea o flechas incendiarias. Dentro de la torre había varios pisos en los que se alojaban los legionarios hasta el momento de ataque.
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Además de las armas arrojadizas, tanto de cuerpos auxiliares como de las propias legiones romanas, los legionarios se valieron principalmente de la gladius como un arma cuerpo a cuerpo diseñada para causar la muerte de su enemigo. Eran rápidas y muy manejables, lo que dio la oportunidad a los legionarios romanos de causar grandes bajas.
Armas cuerpo a cuerpo
Si bien su uso tuvo un gran éxito para someter a los llamados bárbaros, su utilidad fue desplazándose a raíz de la incorporación de soldados celtas o germanos al ejército profesional que se sentían más cómodos empuñando otro tipo de armas como la spatha o la maza. Gladius Las gladius fueron las armas principales que usaron los legionarios romanos, basadas en las armas de los celtíberos del siglo III que estuvieron a favor de Aníbal durante las Guerras Púnicas en calidad de mercenarios. Su empuñadura, de madera, bronce o incluso hueso o marfil, se prolongaba en una vaina de hierro al carbón. Era una espada de doble filo de hoja ancha, recta y corta de unos 60 centímetros en sus orígenes, lo que la hacía fácilmente maniobrable para lanzar estocadas rápidas al adversario. La efectividad de la gladius solo tenía validez en las legiones con cierto nivel de disciplina, ya que requería de cierto nivel de organización para su uso. Una de las modalidades más distendidas en el uso de la gladiusera detener el golpe del adversario con el scutum y rápidamente desenvainar el arma para hacer daño al rival con su punta en “V”, que le confería un alto grado de perforación. Gladius Hispaniensis El origen de esta variedad de gladius pudo estar en los celtíberos al servicio de Aníbal durante las Guerras Púnicas, que dejaron muchas bajas en las legiones romanas. Los romanos, dada su efectividad, adoptaron el arma para sus ejércitos. Se estima que sus orígenes, por los restos hallados, pudieron adaptarse de modelos del siglo IV a.C. Gladius Mainz La gladius Mainz fue de hoja más corta que la Hispaniensis, aunque algo más ancha. Su origen y uso se remonta a comienzos del Imperio (entre el 25 a.C. y el 50 d.C.) Los restos arqueológicos sobre su existencia se hallaron en el Rin, cerca de la localidad de Mainz (Alemania) Gladius Pompeii Tenía una hoja más corta que sus antecesoras y empuñaduras de lo más variada. La Pompeii se trataba del subtipo más distendido y conocido de gladius, siendo la evolución de los distintos tipos de gladius que usaron los legionarios romanos en sus diferentes campañas por más de medio mundo conocido. Fueron muy maniobrables, incluso más rápidas de usar que la Hispaniensis o las del tipo Mainz. Debido al cambio en cuanto a tácticas y disciplina se refiere, ya en épocas de decadencia, los soldados romanos adoptaron un nuevo tipo de arma, probablemente de la caballería de los propios pueblos germanos que conformaban sus ejércitos auxiliares, desplazando así a la gladius para llevar a cabo combates cuerpo a cuerpo con espadas más pesadas. Spatha La spatha podía medir hasta un metro de largo, aunque su tamaño solía ser de entre 60 y 90 cm. En los siglos III y IV d.C. se convirtió en la espada oficial de las legiones, muy posiblemente debido a que los soldados que fueron conformando las legiones eran de orígenes celtas y germanos. Cabe la gran posibilidad de que la spatha se trate de un antecesor de los grandes espadones usados por los diferentes pueblos europeos durante la Edad Media debido a su estrecho parecido. Pugio El pugio fue un puñal de unos 20-24 cm de largo y unos 6 cm de ancho usado por los legionarios romanos a partir del siglo I a.C. A pesar de la poca información escrita sobre el pugio, la mayoría de las fuentes apuntan a un origen hispano, concretamente del puñal celtíbero del siglo IV a.C. probablemente adaptado durante las Guerras Celtibéricas. El pugio era un arma auxiliar, usada como último recurso en caso de extrema necesidad cuando el legionario había perdido su arma en combate o quería dar una muerte rápida y certera gracias a su fácil manejo y a su hoja de metal resistente a cualquier lance. Las empuñaduras estaban fabricadas de varios elementos, con intercalados de cuerno, madera, hueso y hierro. Entrando en el período de la decadencia del Imperio Romano, Maza la maza, cuyo uso sí estuvo muy extendido en la época de máximo esplendor heleno, retomó un papel fundamental en la caballería a partir de la influencia bárbara en sus filas. Posiblemente fue el precursor del martillo medieval. Tito Batán
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El combate cuerpo a cuerpo
El combate cuerpo a cuerpo en las Legiones Romanas durante las batallas nada tenía que ver con las caóticas escenas de batallas a las que el cine nos tiene acostumbrados.
Muchas batallas romanas, especialmente durante el Imperio tardío, contaban con fuego de preparación procedente de onagros y balistas. Estas máquinas constituían un rudimentario cuerpo de artillería, disparaban grandes flechas y piedras sobre las formaciones enemigas (aunque muchos historiadores se cuestionan la efectividad real de dichas armas). Siguiendo esta barrera de proyectiles, avanzaba la infantería romana, en cuatro líneas, hasta que se encontraban a treinta metros del enemigo. En ese momento, se detenían, enarbolaban sus pila y cargaban. Si la primera línea era rechazada por el enemigo, una nueva línea ocuparía su lugar rápidamente. A menudo, esta rápida secuencia de ataques mortales, comparable a olas rompiendo contra la costa, se convertía en clave para conseguir la victoria. Otra táctica común consistía en provocar al enemigo con cambios prefijados y misiles rápidos de los auxiliares equites (caballería auxiliar), que forzaban al ejército rival a perseguirles. En este momento podían ser arrastrados a una emboscada, donde sufrirían el contraataque de caballería e infantería pesada romanas. Una vez finalizado el despliegue y escaramuzas iniciales, el cuerpo principal de infantería pesada cerraba los huecos y atacaba al unísono. Las primeras filas normalmente lanzaban sus pila, y las siguientes alzaban las suyas sobre las cabezas de los primeros. Si el lanzamiento de una jabalina no causaba la muerte o hería a un oponente, se doblaba, haciéndola inutilizable por sus enemigos, de la misma forma, si esta penetraba un escudo, al doblarse inutilizaba al mismo. Tras el lanzamiento, los soldados desenvainaban sus espadas y se lanzaban contra el enemigo. Se hacía especial énfasis en la utilización del escudo para suministrar la máxima cobertura del cuerpo, mientras se atacaba la parte expuesta del cuerpo del enemigo. En el combate consiguiente, la disciplina romana, el pesado escudo, armadura y entrenamiento les otorgaba especial ventaja. Algunos sabios de la infantería romana mantienen que el intenso trauma y estrés del combate cuerpo a cuerpo implicaba que los contendientes no se golpeaban uno al otro continuamente hasta que uno caía. En lugar de ello, existían cortos periodos de lucha frenética. En momentos de indecisión, los contendientes podían separarse una corta distancia para tomar aliento, y acelerarse de nuevo hacia delante para retomar el duelo. Otros soldados detrás ocuparían el hueco, enfrentándose a nuevos enemigos o cubriendo a sus compañeros. Un guerrero individual podía, por tanto, contar con un alivio momentáneo, en lugar de una interminable lucha a muerte o hasta quedar incapacitados de una grave herida. Con el progreso de la batalla, el estrés físico y mental se intensificaba. El aguante y fuerza de voluntad requería una nueva carga, que llevaba consigo un ataque más frenético y desesperado. Eventualmente un bando comenzaría a romperse, momento en el cual comenzaba la auténtica masacre.
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Los Castrum, campamentos fortificados
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Los romanos construían un nuevo campamento cada vez que recorrían un día de marcha (alrededor de 30 km). Los campamentos eran destruidos al día siguiente, antes de retomar la marcha. Además de una necesidad militar, representaban un simbolismo religioso. Existían cuatro puertas de acceso, conectadas por dos arterias principales, que se cruzaban en el centro del campamento, lugar donde se encontraban las tiendas de mando. Del mismo modo, se respetaba un espacio para la construcción de un altar donde poder llevar a cabo los oficios religiosos. Todo se hallaba estandarizado, desde la posición del equipaje, equipamiento y unidades del ejército específicas, hasta los deberes de los oficiales que debían distribuir centinelas, piquetes y órdenes para la marcha del próximo día. La construcción del campamento llevaba entre 2 y 5 horas, durante las cuales parte del ejército trabajaba, mientras el resto montaba guardia, dependiendo de la situación táctica. Ningún otro ejército mantenía durante tanto tiempo este método sistemático de construcción de campamentos, incluso si el ejército descansaba por sólo un día. El arte, que lo era, de la construcción de estos campamentos se denominaba Castrametación (del latín castrametari, término usado por Tito Livio, y que se compone de castra, plural de castrum, campamento, ymetari, medir). Aunque todos los pueblos guerreros de la Antigüedad tuvieron su modo peculiar de acampar, ninguno llegó al grado de perfección de los romanos, cuyos campamentos se consideran un modelo. Ellos fueron realmente los creadores de la castrametación, y por los minuciosos pormenores con que tratan del asunto las obras de Polibio, Vegecio y Justo Lipsio, se puede deducir la importancia que le dieron. Los campamentos del ejército romano siempre fueron edificados conforme a un cierto modelo, de planta rectangular y con dos pasos principales que se cruzaban: el “Cardo Maximus“, que se extendía al norte y al sur, y el “Decumanus Maximus” al este y al oeste, lo que dividía el campo en cuatro partes iguales. Las avenidas acababan en cuatro portales. El foro se ubicaba en la intersección del Cardo Maximus y el Decumanus Maximus. El resto de las calles y construcciones se hallaban paralelas a las principales, las cuales formaban un patrón de cuadrícula que se utiliza mucho en las ciudades. El castrum o campamento militar romano fue el origen de numerosas poblaciones en Europa, algunas de las cuales conservan hasta el día de hoy rasgos de sus modelos originales (por ejemplo Castres en Francia, Barcelona en España). Muchos pueblos de Inglaterra aún mantienen derivados de la palabra castra en sus nombres, como Lancaster, Chester, Leicester y Mánchester, por ejemplo. El castrum fue la base del modelo empleado por los colonos españoles en América, el “tablero” de 7 manzanas de 100m por lado con una Plaza de Armas en el centro cerca de un río y de una colina defendible, siguiendo estrictas normas impuestas por la monarquía española para la fundación de nuevas ciudades en el Nuevo Mundo. Esta idea general fue tomada después, con las Ordenanzas de Felipe IIen el siglo XVI para la fundación y organización urbanística de la mayor parte de las 40 000 ciudades que los españoles fundaron en América.
Los Castrum eran los campamentos fortificados Romanos que las Legiones Romanas contruían en campaña. Normalmente eran campamentos fortificados completos, reforzados mediante empalizadas y un profundo dique, que proveían una base para el almacenamiento de suministros, reorganización de tropas y defensa.
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Restos de un castrum en Israel, en la zona de Masadá.
Legio X Gémina, un siglo urbanizando Hispania
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La Legio X Gemina (Décima legión «gemela») fue reclutada hacia el 70 AC, en el norte de Italia -Galia Cisalpina- y su existencia se prolongó hasta comienzos del siglo V.
También fue conocida como Legio X Venerea, ya que fue fundada por Cayo Julio César, el cual reclamaba que la gens Iulia descendía de la diosa Venus. En 27 AC la Legio X Gemina llegó a Hispania. Tras su llegada a la Hispania Tarraconensis participó en las Guerras contra cántabros astures y galaicos, y a partir del 25 AC combatió en el frente astur a las órdenes del legado de la nueva provincia LusitaniaPublio Carisio, participando, entre otras, en la acción que permitió vencer a los astures en su audaz ataque del invierno de 25 a. C., y que condujo a la ocupación de la ciudad de Lancia (Villasabariego, León). En algún momento de las operaciones entre 25 y 19 a. C., la Legión instaló su campamento en Petavonium (Rosinos de Vidriales, Zamora). Uno de los destacamentos de la Legio X Gemina se acantonó en Asturica Augusta, colaborando en la urbanización y monumentalización de esta ciudad. José María Luengo citó a la Legión como autora de la fundación de la ciudad, en cuya construcción habrían participado los mismos soldados. Otros como M. Pastor prueban la presencia de la Legión por la existencia de epígrafes relacionados con soldados. P. Le Roux piensa que el campamento se fecharía en época de las Guerras, siendo trasladado a Petavonium al terminar las mismas. Por último, también Tomás Mañanes señaló la presencia de la Legión a partir de los epígrafes y de una posible base campamental en el trazado urbanístico de la ciudad moderna. Dado que la Legio X Gemina permaneció acantonada en Hispaniadurante largo tiempo, sus veteranos, o eméritos, fueron usados para colonizar diferentes zona de la provincia, siendo los primeros habitantes de la Colonia Augusta Emerita (Mérida) y de la Colonia Caesar Augusta (Zaragoza), fundadas ambas por orden de Augusto con veteranos de esta legión y con otros de la Legión V Alaudae en el primer caso en 25 AC, y de la Legión IV Macedonica y de la Legión VI Victrix para la segunda entre 19 AC y 13 AC. Los soldados de la Legio X Gemina colaboraron en la construcción de la calzada de las Cinco Villas, que comunicaba Pompaelo (Pamplona) con Caesar Augusta, en la construcción del puente de Martorell(Barcelona) sobre el flumen Rubicatus (el actual río Llobregat) en la Vía Augusta hacia la Gallia Narbonensis e Italia, en la construcción del puerto fluvial y de las murallas de Caesar Augusta, y en la urbanización deAsturica Augusta (Astorga, León). También proporcionó personal para el inicio de la explotación de las minas de oro de El Bierzo, Norte de Portugal, Lugo y Salamanca, y mantuvo soldados destacados en las capitales de las provinciasLusitania, Augusta Emerita, y Tarraconense, Tarraco, a las órdenes de sus respectivos gobernadores, integrados dentro de sus officia, para realizar tareas de escolta y de apoyo administrativo. Está claro que los romanos sabían optimizar sus recursos militares, reclutándolos, formándolos, conquistando nuevos territorios, usándolos para urbanizar, construir monumentos y finalmente, si sobrevivían, usándolos como colonos de las nuevas ciudades.
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Ara funeraria del centurión T. Cassius Flavinus, natural de Tarraco, que sirvió en la X Gemina a principios del siglo II.
Guardia Pretoriana, cuerpo de élite de la Edad Antigua
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La Guardia Pretoriana podría considerarse como uno de los mejores cuerpos de élite de la antigüedad. Los pretorianos fueron un recurso de mimada protección por parte de los emperadores romanos, otorgándoles grandes cantidades de sestercios a cambio de protegerles de conjuras, adversarios políticos u obedeciendo órdenes imperiales por dinero, más que por lealtad.
Creada durante el tiempo de Augusto, se trataba de la escolta personal de la familia imperial. La Guardia Pretoriana estaba dirigida por uno o dos prefectos de pretorio, que hacían las veces de Ministros, sobre todo a partir del gobierno de Tiberio, que relegó en su prefecto Sejano múltiples funciones imperiales mientras él se encontraba retirado en su domus en la Isla de Capri. A finales de la época de Augusto, la guardia pretoriana estaba cobrando en torno a unos 3000 sestercios anuales frente a los 900 que cobraban los legionarios. Por este motivo, y por las comodidades que ofrecía ser parte de este cuerpo militar, muchos tenían como sueño el llegar a ser un gran pretoriano “leal” al emperador. Durante el gobierno del aparente endeble Emperador Claudio, consiguieron la nada desdeñable cantidad de 15.000 sestercios, debido a que la lealtad pasó a ser una predisposición sobre todo económica para que los emperadores se asegurasen sus espaldas en esas épocas tan turbulentas, pues eran los únicos que se interponían entre el Emperador y las legiones en caso de tomar el poder por la fuerza. Se convirtieron así en un cuerpo militar de inestimable importancia y respeto. La Guardia Pretoriana respondía muy bien a la lealtad basada en el dinero. Por una buena suma estaban dispuestos a asesinar al propio emperador si las promesas de los conjuradores eran superiores al trato ofrecido por quien ocupaba el trono de Roma. Así fue como, por ejemplo, el Emperador Calígula fue asesinado por su propia Guardia en un complot que incluía a varios senadores. Los pretorianos eran un arma de doble filo, que consiguieron un gran poder debido a que luchaban en favor del mejor postor. Nadie se encontraba bajo una seguridad pactada de antemano, pues como ya se ha dicho, respondían mejor a los regalos y los cargos prometidos que a la lealtad de defender en lo que creían. Las condiciones para entrar en la Guardia Pretoriana eran bastante exigentes. Los aspirantes debían de medir como mínimo 1,75 metros de altura, tener una edad comprendida entre 18 y 20 años, ser de ciudadanía romana, poseer buena forma física o tener en su haber una buena carta de recomendación. A partir de las reformas militares de Septimio Severo en el siglo III d.C. los nuevos miembros que se unían a la Guardia Pretoriana podían proceder de las tropas situadas en las fronteras del Imperio. Su número fue muy variado según la época. Así, en tiempos de Vitelio se pasó a 16 cohortes y 8000 hombres, frente a las 12 cohortes y 4500 hombres de Calígula. Con Vespasiano el número de cohortes volvió a ser de 9, como fue su número original. Y ya con el Emperador Domiciano, debido, sobre todo, al miedo constante de ver traidores en cada rincón del Imperio, las cohortes ascendieron a 10 y el número de hombres a 10.000. Las veces que entraron a combatir en campañas militares, los pretorianos demostraron una gran entereza en el campo de batalla a partir del 68 d.C. Tuvieron un rol de especial importancia en la batalla de Bedriacum durante el año de los cuatro emperadores, así como en las guerras dacias y mesopotámicas en tiempos de Domiciano y Trajano. También tuvieron una gran importancia en las campañas del Danubio durante el gobierno de Marco Aurelio. Con la presencia de los pretorianos en la guerra se aseguraron muchas victorias, aunque el pago por enviar a esta sofisticada guardia personal vulneraba al Emperador, por lo que su papel principal siempre tuvo como objetivo la protección imperial. Hacia el año 284, bajo el gobierno de Diocleciano, la Guardia Pretoriana fue sustituida por dos nuevos cuerpos militares. Por un lado estaban los Jovianos, en honor al Dios Júpiter. Y por otro lado estaban los Herculianos, derivados de Hércules. Como anteriormente hiciesen los pretorianos, estos dos nuevos escoltas imperiales hicieron las mismas funciones. Así, la importancia de la Guardia Pretoriana fue radicalizándose hacia el polo opuesto en poco tiempo. Finalmente la Guardia Pretoriana vio su completa desaparición bajo el gobierno de Constantino, que ordenó demoler la castra praetoria y sus miembros fueron enviados a las diferentes fronteras del Imperio. Tito Batán
Relieve de un soldado pretoriano procedente de Pérgamo (Turquía), Aparece con uniforme de cuartel, esto es sin corarza, portando lancea, gladius, cingulum militiae y un pequeño escudo tipo caetra.
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Posiblemente la falcata ibérica se trate de una de las piezas más representativas de la cultura íbera, sobre todo a lo que armamento se refiere.
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La falcata ibérica era un arma de hierro o acero de aspecto curvado con una longitud variable entre los 55 cm y los 60 cm de largo, con una empuñadura decorada con motivos de aves o caballos como los símbolos más frecuentes. Las falcatas de doble filo son menos comunes, pero aun así se han encontrado restos de su existencia en varios yacimientos arqueológicos. Fue usada por los íberos durante aproximadamente cinco siglos, hasta que vio un claro descenso de su utilización a partir del siglo I a.C. La falcata no tuvo un nombre específico dado por los íberos. Fue descrita por primera vez con ese nombre por Juan Agustín Céan Bermúdez en 1832 basándose en la locución latina “ensis facaltus“, o lo que es lo mismo, “espada en forma de hoz”. En otras culturas, como la griega, fue llamada machaira o májaira. Se cree que la falcata pudo provenir de Iliria y de ahí a la península itálica o de las regiones griegas por sus estrechos parecidos y por ser anteriores a ellas, aunque la adoptada por los íberos sufrió algunas modificaciones como una reducción de la curvatura y de la longitud, lo que aparentemente fue más efectivo en sus manos. Las dimensiones que se consiguieron la convertían en un arma poderosa con claras semejanzas a la gladius romana, de la que se cree que tuvo influencias para la elaboración de la gladius hispaniensis pero con una evolución de la hoja recta y no curvilínea. Estrabón y Diodoro de Sicilia hablaron de la falcata como un arma temible. “En cuanto a las armas algunos celtiberos usan escudos ligeros como los galos y otros circulares (…) Sus espadas tienen doble filo y están fabricadas con excelente hierro, también tienen puñales de un palmo de longitud. Siguen una práctica especial de fabricación de sus armas pues entierran láminas de hierro y las dejan así, hasta que con el curso del tiempo el óxido se ha comido las partes más débiles quedando solo las más resistentes (…). El arma fabricada de esta forma descrita corta todo lo que pueda encontrar en su camino, pues no hay escudo, casco o hueso que pueda resistir el golpe dada la extraordinaria calidad del hierro (..)” Diodoro de Sicilia 5, 33 Durante las Guerras Púnicas, las legiones de Roma se enfrentaron a los íberos que acompañaron a Aníbal en calidad de mercenarios y aliados, y por ende a sus temibles falcatas, de las que las crónicas romanas contaban que eran capaces de cortar extremidades con extrema facilidad por la maestría de sus guerreros a la hora de manejar la hoja. Podían separar las cabezas del cuerpo de un legionario romano con frecuencia o incluso dejar al descubierto sus entrañas con un simple tajo por debajo del estómago. Nacía así la leyenda en torno a aquellas armas. Los legionarios se vieron obligados a incorporar algunas novedades de refuerzo en sus scutum y sus loricas para defenderse de su atroz efectividad. La resistencia de lasfalcatas, según las fuentes de la época, se debía a la calidad del metal con las que las elaboraban. Los herreros íberos enterraban el acero en la arena para que el tiempo reforzase las aleaciones desechando las fracciones más propensas a la debilidad. Aquel ritual de elaboración recogía las partes que resistían para ser usadas con el objeto de originar el arma. A pesar de su aparente efectividad, la falcata ibérica no tuvo un uso generalizado en toda la Península como algunos intereses propagandísticos nos han querido hacer creer. El arma usada por los íberos tuvo un auge, sobre todo, en la zona mediterránea del Levante y el norte de Andalucía y que fue usada por los pueblos contestanos y bastetanos. Además, no todas las hojas fueron de buenas calidades. Se han encontrado falcatas con aceros de muy baja calidad que distan mucho de las apreciaciones de las fuentes romanas. Tampoco fueron el arma exclusiva de estos pueblos, pues eran más dados a las hondas, las jabalinas o los arcos. La falcata fue más bien un arma secundaria utilizada en ocasiones puntuales como combates cuerpo a cuerpo o cuando ya quedaban inutilizadas sus armas arrojadizas. La vaina donde se guardaba era de cuero reforzado con hierro y sostenida por una cuerda que atravesaba el hombro derecho mediante sujeciones con anillos para otorgar al guerrero un rápido desenvaine en caso de querer utilizarla. Se han encontrado fragmentos y espadas bien conservadas en numerosos yacimientos. Un ejemplar muy bien conservado se halló en la necrópolis ibérica de Almedinilla (Córdoba) por Luis Maraver y Alfaro en 1867. El ejemplar extraído tiene una longitud de 59 centímetros, con una hoja ornamentada con finos hilos de plata y una empuñadura en forma de busto de caballo, lo que le da un aspecto feroz y un detalle que mostraba el alto grado de elaboración que llevaban a cabo los herreros íberos que fabricaban estas armas.
La Falcata Ibérica, terror de las Legiones Romanas
Falcata ibera perteneciente a la Bastida de Les Alcusses (Moixent) del siglo IV aC y réplica de un gladius romano. Depositadas en el Museo de prehistoria de Valencia, Comunidad valenciana
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La batalla de Actium
Sólo un triunvirato separa la muerte de César de la batalla de Actium. En el año 43 a.C. Octavio, Marco Antonio y el banquero Lépido eran los hombres mas poderosos del mundo, sin embargo Lépido apenas era una sombra en el auténtico duelo en la cumbre entre Octavio y Marco Antonio.
Mientras Octavio permanecía en Roma llevando una vida recta e intachable, Marco Antonio marchó a oriente, donde se enamoró deCleopatra, la reina Egipcia que a sus 28 años estaba en su apogeo como mujer y reina. Juntos vivieron en la opulencia y el lujo, cosa que Octavio aprovechó para iniciar una campaña de calculadas calumnias que finalmente consiguió irritar al Senado de Roma y declarar la guerra a Egipto. Octavio tomó la iniciativa partió con su ejército para llevar la guerra fuera de Italia, y atacó a Marco Antonio en la costa occidental de Grecia en el año 31 AC. El control de los mares era fundamental para ambos, ya que Octavio necesitaba atacar Egipto y Marco Antonio invadir Italia. La flota de Marco Antonio y Cleopatra se encontraba en el golfo de Ambracia, una gran bahía cerrada por un estrecho canal, en la ciudad de Actium. Octavio, hábilmente estableció a su ejército en la loma septentrional del canal, cortando las vías de suministro de Marco Antonio y Cleopatra, hasta el punto de que sólo podían o huir por tierra con el ejército abandonando la flota, o por mar abandonando el ejército. Cleopatra presionó a Marco Antonio para poner rumbo a Egipto con la flota, y al final accedió, a pesar de ser un mucho mejor comandante de tropas terrestres que navales. La flota de Antonio salió a la mar, con órdenes de que su flanco derecho, a las órdenes de Lucio Gelio Publicola, y a las de su flanco izquierdo, al mando de Cayo Sosio, de intentar alejarse del centro, en la esperanza de obligar al enemigo a ir tras ellos. La treta surtió efecto, y a través del hueco que quedó en el centro de las líneas de Octavio, el escuadrón de barcos de Cleopatra pudo deslizarse por el hueco creado, con los barcos mercantes cargados con su tesoro real. Si embargo, pronto Publicola fué derrotado, y los barcos de Antonio se dirigieron hacia el flanco derecho, quedando Marco Antonio atrapado en su buque insignia. En ese momento Marco Antonio decidió pasar a un barco mas pequeño y veloz y se dispuso a alcanzar a Cleopatra, pudiendo escapar con casi 70 barcos. La acción de Antonio desmoralizó a sus tropas. Su ejército terrestre intento retirarse desde Actium hacia Macedonia, pero cuando fueron alcanzados por las tropas de Octavio, y teniendo en cuenta la huída indigna e indecorosa de Marco Antonio, decidieron negociar un conveniente cambio de lealtad… Dejando aparte que la vergonzosa actitud de Marco Antonio abandonando a sus tropas en pos de su amada no era la mejor manera de ganar una batalla, Octavio aprovechó su victoria, que en lo militar tampoco es que fuese muy decisiva, para presentar la batalla de Actium como un triunfo de lo occidental, representado por Roma, sobre lo Oriental, representado por Marco Antonio y Cleopatra, un triunfo “justo”, en el que la virtud romana prevaleció sobre la depravación oriental. La estratagema funcionó, pues la derrota no era decisiva, ya que Marco Antonio aún disponía de 11 legiones a su mando, pero el marketing de Octavio hizo que cambiasen de bando, al no querer las legiones mancillar su honor a las órdenes de un falto de honor e indigno Marco Antonio, capaz de abandonar a sus tropas para esconderse en las faldas de una sátrapa oriental. De alguna manera, la batalla de Actium, en realidad fue un enfrentamiento con visos de “honradez” para justificar la huída de Marco Antonio y Cleopatra, donde finalmente se suicidarían. Y en ese sentido marketiniano de Octavio, sí que fue un auténtico triunfo, ya que inauguró 500 años de dominio de Roma y sus emperadores sobre el Mare Nostrum, no en vano la fecha de la batalla es señalada como el fin de la República Romana y el inicio del Imperio. Octavio aposentó su poder sobre esta victoria, siendo loado por “sus” escritores afines como por ejemplo Virgilio, que en La Eneida escribió sobre la batalla: La reina en el centro convoca a sus tropas con el patrio sistro,y aún no ve a su espalda las dos serpientes.Y monstruosos dioses multiformes y el ladrador Anubisempuñan sus dardos contra Neptuno y Venusy contra Minerva. En medio del fragor Marte se enfureceen hierro cincelado, y las tristes Furias desde el cielo,y avanza la Discordia gozosa con el manto desgarradoacompañada de Belona con su flagelo de sangre. Incluso William Shakespeare narró la batalla en su tragedia “Marco Antonio y Cleopatra”, donde Cleopatra es representada como vana e histriónica y en la que Marco Antonio llega a decir: “Esta falsa egipcia me ha traicionado”, en quizás un vano intento de Shakespeare de dar a Marco Antonio una grandeza de la que probablemente siempre careció.
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Antonio y Cleopatra después de la batalla de Actium
Cayo Marcio Coriolano estaba entroncado por linaje con los antiguos Reyes de Roma, pero desde muy joven sus inclinaciones eran mas militares que políticas.
Coriolano y la Fortuna Femenina
Participó tanto en las luchas para expulsar al último Rey Romano, Tarquinio el Soberbio, como especialmente contra la “Liga Latina”, una alianza de los pueblos volscos, auruncos y sabinos, que disputaban a Roma la supremacía en Italia Central. Era impetuoso y soberbio, actuando siempre por impulso, lo cual le valió éxitos en la vida militar y desgracias en la vida política y familiar. Fue durante las Guerras Latinas cuando el hasta ese momento conocido como Cayo Marcio encontró la gloria, a las órdenes del Cónsul Póstumo Cominio. Éste había puesto sitio a la ciudad Volsca de Corioli en 493 AC, y ante la llegada de refuerzos Volscos desde Anzio, se vio obligado a marchar contra ellos, dejando unas fuerzas de sitio mínimas. Los Coriolanos, viendo la oportunidad organizaron una salida, pero se encontraron con el genio de Cayo Marcio, el cual rechazó contundentemente a los Volscos e incluso logró tomar, impetuoso como era él, una de las puertas de la ciudad y quemar algunas casas, haciendo creer al resto del ejército Volsco que la ciudad había caído, desmoralizándolos de tal manera que la ciudad cayó de verdad en manos romanas. De ese éxito Cayo Marcio tomo el cognomen de “Coriolano” siendo ascendido a general y volviendo a Roma como uno de sus ciudadanos más populares. Aclamado por el Senado y los Patricios, Coriolano enseguida empezó a despertar las suspicácias de la peble, por sus despóticos discursos apoyando a la clase dirigente. Cuando se presentó a Cónsul en 491 AC fue derrotado con la oposición de los Tribunos de la Plebe (los defensores ante el senado de la clase Plebeya), sufriendo su soberbia personalidad una humillante derrota. Al año siguiente, aprovechó tórpemente una crisis alimentaria para intentar recuperar los antiguos privilegios de la clase Patricia frente a los Plebeyos exclamando: “Si quieren el antiguo precio del grano, que devuelvan al Senado sus antiguos derechos.” Los Tribunos de la Plebe, que se la tenían jurada, consiguieron acusarlo de malversación de fondos basándose en su ostentoso modo de vida, Coriolano, en vez de defenderse, partió ciego de orgullo voluntariamente al exilio. Coriolano, ciego de ira, buscó el apoyo de sus antiguos enemigos y convenció al líder de los Volscos, Ato Tulo Anfidio, para que se sublevase contra Roma y le diera el puesto de General. En poco tiempo recuperó todas las ciudades Volscas, asoló todas las tierras pertenecientes a los plebeyos Romanos y dejó incólumes las de los Patricios, consiguiendo que los Plebeyos de Roma se negasen a seguir luchando (eran la columna vertebral de las legiones Romanas), poniendo finalmente sitio a la mismísima Roma. Su soberbia y odio hacia los Plebeyos había conseguido poner de rodillas a Roma. Coroliano puso condiciones durísimas a la primera embajada de paz Romana, formada por Senadores. Se negó a recibir una segunda embajada de Sacerdotes, pero entonces entraron en acción las mujeres Romanas. Las mujeres casadas de Roma convencieron a la madre de Coriolano, de nombre Volumnia y a Virgilia, su esposa para que acompañadas de los dos hijos del general, acudieron al campamento Volsco a suplicar la Paz. Coriolano accedió a recibirlas, pero su madre le negó el saludo y exclamó: ” Antes de recibir tu abrazo, deja que me entere de si me acerco a un enemigo o a un hijo, si soy una prisionera o una madre en tu campamento”. Coriolano viendo a su familia avergonzada de él comprendió por fin el alcance de su traición y ordenó la retirada, muriendo de vergüenza en un lejano exilio. Aunque otras fuentes afirman que fué asesinado por los Volscos, cosa nada improbable. Como agradecimiento por la osada azaña de las mujeres de Roma, el Pueblo y el Senado de Roma erigieron el templo a la Fortuna femenina, o Fortuna Muliebris. Esta trágica história también inspiró a Ludwig van Beethoven a componer su “Obertura Coriolano” y al mismísimo William Shakespeare a escribir la tragedia “Coriolano”.
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Veturia, madre de Cayo Marcio Coriolano
SPQR era como se conocía a la antigua República romana o Res Publica, y su uso daba a entender que la ciudad de Roma estaba basada en dos poderes separados, el del senado romano y el del pueblo romano, sus primeros usos datan del 80 AC y la última constancia escrita de la que se tiene fue en la acuñación de monedas de Constantino el Grande entre 312 y 337 DC. Aunque como veremos resucitaron siglos más tarde. Fue tan popular que el uso de SPQR se generalizó en todo tipo de documentos legales, en otros monumentos como el Arco de Tito, e incluso parte del material de las Legiones Romanas iba marcado con SPQR. Tal era el poder de SPQR que se llegáron a ganar batallas con su simple mención. Cuando el rey seleúcida Antíoco IV Epífanes intentó invadir el Egipto Ptolemáico, los romanos mandaron al Cónsul Cayo Popilio Laenas, el cual, al entrevistarse con Antíoco, trazó un círculo de arena alrededor del él, y le dijo que si lo cruzaba en dirección a Egipto, desafiaría a SPQR ( al senado y al pueblo de roma). Y sí, Antíoco lo cruzó, pero en dirección a su casa, huyendo de un Cónsul Romano sin ejército, pero con siglas. Siglos más tarde, tras la caída del imperio, el Senado de lo que quedaba de la ciudad de Roma, ya sin imperio, recuperó SPQR hacia 1143 como expresión del sentimiento de continuidad de la tradición romana y como un intento de la municipalidad romana de hacer frente al incipiente poder del Estado Pontificio. Hacia finales de 1400 el término SPQR volvió a resurgir, esta vez a manos de los extranjeros que visitaban la decrépita urbe romana, usándolo con desprecio al traducirlo por Sono Porci Questi Romani, en clara referencia a la suciedad de la ciudad y sus habitantes. Ya en el siglo XX, el Duce Benito Mussolini, intentando que se le pegase algo del antiguo esplendor romano, no se le ocurrió otra cosa que grabarlo en todas las tapas de cloacas de Roma , gesto que obviamente, y como es sabido, no auguró nada bueno a su futuro como Duce. Acabar hablando de SPQR en las cloacas no parece un digno final, así que como nota humorística cabe añadir que el mítico Uderzo, en la versión italiana de Asterix y Obelix, tradujo su famoso frase “Están locos estos Romanos” como “Sono Pazzi Questi Romani”, muy agudo sin duda. Por último, esta vez sí, señalar que SPQR aparece en el escudo actual de la ciudad de Roma, así como en sus taxis, que aunque no recorren la ciudad con la velocidad de la antiguas Legiones, si lo lucen con igual orgullo.
SPQR, de la gloria a las cloacas
SPQR es una sigla latina de la conocidísima frase Senatus Populusque Romanus, que significa el Senado y el Pueblo Romano y que casi todo el mundo asocia a los estandartes de las Legiones Romanas y que también puede leerse en la Columna de Trajano. El uso de SPQR, con el paso de los tiempos ha dado lugar a innumerables anécdotas.
Hacia el 3-2 AC algunas tribus celtas emigraron hacia lo que mas tarde se conocería como las provincias de Nórica y Panonia, fundándose el Oppidum (fortificación) de Carnuntum. Tras la campaña de Augusto en Panonia (35 AD) la provincia de Nórica se convierte en Protectorado Romano (15AD), gracias a la campaña Alpina de Tiberio y Druso, durante la que Tiberio crea un campamento militar de invierno (6 AD) en Carnuntum, que quedó gravemente amenazado por la pérdida de tres legiones en la famosa batalla de Teutoburgo. La decimoquinta legión apolínea fue reclutada por Octaviano (el futuro Augusto) en 41/40 AC, y su nombre deriva de su emblema,probablemente una imagen de Apolo, o quizás de uno de sus animales sagrados. Sirvió en Sicilia y en la batalla de Accio, antes de participar en la campaña de Tiberio contra los marcómanos en Panonia, tras la que se acuarteló en Carnuntum., desde el 9 AD hasta el 63 DC, fecha en la que partió hacia Judea. La décima legión gemela fue reclutada en 70 AC en la Galia Cisalpina. Sirvió en la Galia Narbonensis como fuerza de guarnición y fue llevada a Carnuntum en 63 DC hasta 68 DC, el año de los cuatro emperadores. Con la muerte de Nerón en el 68, la legión permaneció a la expectativa, teniendo que traspasar su lealtad sucesivamente del difunto Nerón a los efímeros Galba, Otón y Vitelio, y tras la derrota de éste último a manos de Vespasiano, se ordenó su traslado a Hispania. La séptima legión gemela, fue creada por el efímero emperador Galba en Clunia (Burgos). La VII Gemina llegó a Carnuntum para reforzarla tras las pérdidas sufridas por la guarnición de la frontera tras la segunda batalla de Bedríaco. Permaneció en Carnuntum hasta 73 DC, año en que fue trasladada a León, en Hispania. La decimocuarta legión gemela fue creada por Octaviano en 41 AC. Con una dilatada hoja de servicios, llegó a Carnuntum en 74 DC tras la reorganización militar a gran escala ordenada por Vespasiano en todo el Imperio, permaneciendo en la ciudad hasta el fin de la presencia romana en la zona (fines del siglo IV). La presencia continuada de legiones romanas en Carnuntum propició la creación de una canaba civil. Estas cannabas eran asentamientos civiles ligeros, fáciles de montar y desmontar, que acompañaban a las legiones estableciendo relaciones comerciales de vecindad y dada la continua presencia de legiones en la zona propició que durante la época de Trajano fuese convertida en la Colonia Vlpia Carnuntum. Aproximadamente entre 117/120 DC se construyó el primer templo de Júpiter, y en 117-138 el emperador Adriano concede a Carnuntum el título de Municipium Aelium Carnuntum, erigiéndose el Anfiteatro de la ciudad. Hacia 150 DC la ciudad se dota de sus primeras casas en piedra y se erigen mas templos, y en 172 DC el primer puente sobre el Danubio. En 194 DC se le concede el estatus de Colonia Septimia Aurelia Antoniniana Carnuntum, iniciándose en el 200 DC toda una serie de construcciones mayores como el Santuario de Dolichenus, la ampliación del Templo, los baños, así como la renovación del fuerte y del campamento militar.
Carnuntum, la ciudad y las legiones
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El 11 de noviembre de 308 DC emperador romano Diocleciano celebró una importante reunión en Carnuntum en la que puso orden en el imperio romano nombrado a Galerio como “Augusto del Este” y a Máximo como “Augusto del Oeste”, en pleno apogeo de una ciudad que había evolucionado de un simple campamento legionario de invierno, a una de las urbes romanas mas importantes del limes, con permanente presencia legionaria.
Puerta monumental de la Colonia Carnuntum
Zenobia, viuda de Odainato, fue nombrada en el año 267 regente del reino de Palmira, una ciudad semi-independiente situada en territorio romano. Entonces se aventuró a expandir su territorio en contra de Roma, lo que le valió la fama de ser una de las mujeres guerreras más famosas de la Antigüedad.
Zenobia, la reina que desafió a Roma
Las primeras noticias que tenemos sobre Palmira datan del II milenio a.C., cuando los archivos cuneiformes de Mari hablan sobre una ciudad llamada Tadmor. Se trataba de un oasis localizado en el desierto sirio y que constituía un importante enclave mercantil del que partían numerosas caravanas. Durante el I milenio a.C. Tadmor era ya conocida por poder encontrarse allí productos de todo tipo, y tanto griegos como romanos y partos la emplearon como escala en sus rutas comerciales. Tras la muerte de Alejandro Magno y el reparto de sus conquistas entre sus generales, Tadmor cayó bajo la influencia del Reino Seléucida, cuyos gobernantes la transformaron construyendo edificios de corte griego, mezclando esta arquitectura con la autóctona. Pero la verdadera entrada de Tadmor en el plano histórico llegó con la conversión de Siria en provincia romana a mediados del s. I a.C. Los romanos transformaron la arquitectura de la ciudad y además le dieron un nuevo nombre: Palmira, “lugar de palmeras”. Palmira hacía de frontera entre el Imperio romano y el Imperio parto, lo que le valió una posición de semi-independencia. Ello propició también que se le concedieran ciertos privilegios, como la exención pagar impuestos. Así, la ciudad se enriqueció como nunca antes y expandió su potencial mercantil. No obstante, la paz no iba a ser perpetua: en el s.III d.C. Zenobia, reina de Palmira, decidió enfrentarse a su protectora, Roma. A mediados del s. III d.C. Roma se encontraba en una situación delicada que se ha dado en llamar “la crisis del s.III”. En este contexto, el Imperio persa sasánida, gobernado por el rey Sapor I, atacó al Imperio romano, venciendo y capturando al emperador Valeriano en el año 260 d.C. La familia encargada de gobernar Palmira, encabezada por Odainato, decidió vengar la ofensa y se enfrentó a los sasánidas, venciéndolos. A cambio, Roma lo nombró Imperator y “Restaurador de todo Oriente”, aunque el título no le duró mucho, ya que murió asesinado junto a su primogénito en el año 267 d.C. Las sospechas recayeron en Zenobia, su esposa y sucesora. Segunda esposa de Odainato de Palmira, Zenobia nació hacia el año 245 d.C. Huérfana, se casó muy joven, dando a su esposo dos hijos, Hairan y Wahballat. Se convirtió en regente del segundo tras el asesinato de Odairato y del primogénito, y fue entonces cuando según las fuentes decidió expandir Palmira con la esperanza de convertirla en un gran imperio. De Zenobia se dice que era una mujer hermosa y culta, ya que conocía todas las lenguas de Oriente. Entre sus asesores se contaban el filósofo Dionisio Longino y Pablo de Samosata, obispo de Antioquía y famoso por intentar conciliar cristianismo y paganismo. Adoradora del dios solar, excelente tiradora con arco y amante de las joyas y el lujo, las fuentes la caracterizan como una mujer valiente, ambiciosa, guerrera y arrogante. Son quizás todas esas características las que la empujaron, una vez convertida en regente, a aprovechar la debilidad que aquejaba al Imperio romano y tratar de expandir Palmira para convertirla en todo un imperio. El primer paso consistió en recuperar el dominio sobre las rutas mercantiles, afectadas por los continuos saqueos de bandas de forajidos, por los conflictos políticos existentes en la zona y por el Imperio sasánida, que había cerrado la ruta comercial proveniente de la India. Para ello, Zenobia se puso al frente de un ejército, con el cual avanzó por Siria. Llegó a expandir Palmira hasta la península de Anatolia por el norte y Egipto por el sur, y abrió a su reino las puertas del comercio a través del mar Rojo. Al mismo tiempo, y temiendo ataques por parte de las distintas fuerzas que operaban en la zona, Zenobia mandó construir un muro que protegía los principales edificios de Palmira y que recibió el nombre de la soberana. En un principio Roma decidió emplear una estrategia conciliadora. Ofreció a Wahballat los mismos títulos que había poseído su padre y se prestó a ratificar la soberanía de Palmira sobre los territorios conquistados por Zenobia; a cambio, el reino debía quedar de nuevo bajo el dominio de Roma. Zenobia rechazó la oferta. Se dice que para ello aludió a Cleopatra, a quien admiraba, diciendo a los emisarios romanos que, al igual que la reina de Egipto, prefería morir a vivir humillada bajo el yugo romano. La respuesta del emperador Aureliano fue conducir al ejército hacia el enfrentamiento con los soldados de Palmira. Viéndose en una situación desesperada, Zenobia trató de aliarse con los persas, pero no tuvo tiempo de cerrar el pacto, ya que fue capturada cuando intentaba cruzar el Éufrates y la condujeron al campamento de Aureliano. Así, en el verano del año 272, Palmira caía de nuevo bajo el dominio de Roma. Existen dos versiones sobre qué le ocurrió a Zenobia después de ser capturada. Una de ellas afirma que fue llevada a Roma para desfilar, cargada de joyas, en el triunfo de Aureliano, y que terminó sus días en paz en la capital del Imperio. La otra, menos favorable, señala que el emperador mandó asesinarla. En un principio, Aureliano decidió perdonar a la ciudad de Palmira. No obstante, un año después ésta intentó sublevarse de nuevo, y el emperador ordenó su saqueo. Después de este hecho, todo lo que una vez fue la ciudad quedó destruido, hasta que, con la llegada del Islam, volvió a su antiguo nombre de Tadmor y se convirtió en un enclave estratégico musulmán, aunque acabaría siendo abandonada y convirtiéndose en el maravilloso conjunto de ruinas que es hoy.
Denario de Zenobia
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Calagurris era un importante centro urbano en el valle medio del Ebro. Durante las Guerras Sertorianas, entre el 75 AC y el 74 AC. Quinto Sertorio construyó un puente en la ciudad que era su aliada en su lucha contra Pompeyo y Metelo Pío, quienes finalmente pusieron sitio a la ciudad en el año 72 AC.
Devotio Ibérica y la toma de Calagurris (Calahorra)
Según la crónica de Salustio, las condiciones del sitio fueron tan duras, que los habitantes recurrieron al canibalismo. Los calagurritanos se defendieron hasta lo imposible e, incluso, sacrificaron a los más débiles para tener alimento. Se dice que una mujer hacía fuego por las noches en todas las cocinas de la ciudad para que el humo de las chimeneas engañara a los enemigos y les hiciera creer que todavía quedaba mucha gente con vida. Este hecho inspiró posteriormente a los escritores de Roma para conformar la leyenda histórica de ” La Matrona” y de la fames calagurritana. La obstinación de la ciudad en la resistencia a los romanos, que iguala a la de Numancia, se basaba en la Devotio Ibérica, un juramento de fidelidad inquebrantable (en el caso de Calagurris hacia el rebelde Quinto Sertorio), incluso, como era el caso, después de su muerte. La devotio ibérica era una forma especial de clientela militar existente en la sociedad íbera prerromana. Se trataba de vincularse o consagrar la vida a su rey o jefe, al que tenían la obligación de proteger en el combate, a cambio de su protección y mantenimiento. La otra vertiente, era la divina. Los clientes, consagraban su vida a una divinidad para que se dignase a aceptarla en el combate a cambio de la salvación de su jefe; por ello, debían protegerle con sus armas y su cuerpo aun a costa de su vida. De ahí, que los devoti, estuviesen obligados a suicidarse en caso de que su jefe muriera, ya que sus vidas eran ilícitas al no haber sido aceptadas en trueque por la divinidad. Según los historiadores clásicos Tito Livio y Plutarco, los generales romanos que fueron a la Península, utilizaron escoltas formadas pordevoti. Para estos militares, la devotio tenía ventajas sobre la clientela romana: el juramento a los dioses obligaba al cliente con más fuerza. También es probable que los romanos se inspirasen en la devotio ibérica para formar los orígenes del culto al emperador, así por ejemplo Quinto Cecilio Metelo, durante la Guerra Sertoriana, recibió honores divinos de los indígenas en Córdoba y al general romano le recibían en las ciudades con sacrificios y altares. Así pues, es probable que la defensa de ciudades como Calagurris, Numancia o Sagunto, y la resistencia que mostraban los guerreros en general frente a romanos y cartagineses, tuviese como fondo la devotio Ibérica, que impedía su rendición sin órdenes directas de su jefe. Cabe destacar sobre el asedio y destrucción de Calagurris, que sus habitantes: “…por ser más tiempo fieles a las cenizas del difunto Sertorio, y en vista de que no quedaba ya ningún animal en la ciudad, convirtieron en nefanda comida a sus mujeres e hijos y para que su juventud en armas pudiese alimentarse por más tiempo de sus propias vísceras, no dudaron en poner en sal los infelices restos de los cadáveres” Tal era el poder y la fuerza del juramento de la Devotio Ibérica.
Hircano contra Aristóbulo, las luchas en tierras judías y la intervención de Pompeyo
La intervención de Roma en Palestina se produjo a consecuencia de dos factores fundamentales: la lucha por el poder entre los hermanos Hircano contra Aristóbulo, y la presencia de Pompeyo en la zona, derivada de su campaña de conquista del Ponto. Pompeyo se propuso entonces hacerse cargo de Asia Menor y envió para ello a Siria a su legado Marco Emilio Escauro, quien al llegar al lugar fue informado del conflicto existente en Judea. A partir de ese momento, el pueblo judío no volvería a verse libre del dominio romano. La situación con la que se encontró Escauro a su llegada a tierras judías fue la que sigue. En el año 79 a.C. había fallecido el rey y Sumo Sacerdote Alejandro Janneo. Su esposa Alejandra lo había sustituido en el gobierno, mientras que designaba al hijo mayor de ambos, Hircano, Sumo Sacerdote. Pero Alejandra moría en el año 67 a.C., momento aprovechado por Hircano para proclamarse rey con el apoyo de los fariseos, al tiempo que su hermano Aristóbulo, respaldado por los saduceos, decidía arrebatarle el poder por la fuerza. Cuando Escauro llegó a Judea, ambos hermanos intentaron ganarse el favor de Roma. A pesar de que Flavio Josefo nos diga que Aristóbulo mandó un regalo que consistía en una parra de oro por valor de quinientos talentos, la cual Estrabón vio en el templo de Júpiter Capitolinoen Roma, Pompeyo decidió favorecer a Hircano. Unidos Roma e Hircano, marcharon contra su hermano, en una contienda que terminó en el año 63 a.C. con la toma de Jerusalén y un asedio al Templo que duró tres meses y que provocó un baño de sangre, con los sacerdotes -que decidieron no interrumpir el culto- degollados al pie de altar y el propio Pompeyo entrando en el recinto sagrado, ganándose así la repulsión de los judíos. No obstante, el general ordenó a sus soldados que no tocaran ninguno de los objetos del Templo, según Flavio Josefo debido a su religiosidad y su virtud. Las disposiciones tomadas por el Magno fueron severas: mandó decapitar a los responsables del conflicto, sometió a tributo el territorio, redujo la extensión de Judea de forma considerable –arrebatándole algunas zonas como las ciudades costeras y todas las ciudades no judías situadas al este del río Jordán y adjudicándoselas al gobernador de Siria, Emilio Escauro-, y nombró a Hircano Sumo Sacerdote de los territorios restantes, mientras que Aristóbulo era llevado a Roma como prisionero de guerra. Allí desfiló en el año 61 a.C. con motivo de la celebración del triunfo de Pompeyo. Con estas disposiciones, la libertad del pueblo judío fue eliminada, con un Sumo Sacerdote al frente que solamente era un títere de Roma sometido de forma indirecta a los designios del gobernador de Siria. La designación de Hircano II como Sumo Sacerdote no significó la llegada de la estabilidad al territorio judío, ya que se produjeron una serie de problemas que tuvieron como protagonistas a Aristóbulo y sus hijos Antígono y Alejandro, así como, más adelante, a Antípatro con sus hijos Fasael y Herodes. Por un lado, tanto Aristóbulo como sus hijos trataron de recuperar el estatus perdido a la llegada de Pompeyo. Alejandro intentó deshacerse de su tío Hircano por la fuerza, pero fue detenido en el año 57 a.C. por el nuevo gobernador de Siria, Gabinio, tras lo que se decidió la división del territorio judío en cinco distritos con capitales en Jerusalén, Amato, Séforis, Jericó y Adora de Idumea. Más o menos al mismo tiempo Aristóbulo y su otro hijo huían de su prisión en la Urbs y se alzaban contra Hircano, siendo detenidos por Gabinio en la fortaleza de Maqueronte y conducidos de nuevo a Roma. Ante una nueva rebelión de Alejandro, Gabinio decidió reforzar el poder de Hircano y unir de nuevo el territorio. En el año 54 a.C. pasó a gobernar toda la zona bajo el control directo del gobernador de Siria, Marco Licinio Craso, quien esquilmó el territorio y se hizo con sus obras de arte. Afortunadamente la situación duró muy poco tiempo, pues al año siguiente Craso moría asesinado y le sucedía su cuestor, Casio Longino, quien tuvo que sofocar una revuelta en Jerusalén en contra de Hircano. El 9 de agosto del año 48 a.C. se produjo la batalla de Farsalia, en la cual Cayo Julio César derrotó definitivamente a Pompeyo, quien moriría en Egipto poco después. En los últimos momentos de la guerra civil, tanto Hircano como Antípatro se habían decantado del lado de César, por lo que éste decidió recompensarlos. Confirmó a Hircano en su puesto y lo nombró etnarca. El territorio quedó exento de pagar tributo y de toda contribución de tipo militar, y se les prometió a los judíos de la diáspora el libre ejercicio de su religión. Además, Antípatro fue hecho ciudadano romano y nombrado procurador de Judea. Esta última disposición es la que más afectó al futuro del pueblo judío, ya que Antípatro colocó en puestos de gobierno a sus hijos Fasael, a quien entregó Judea y Perea, y Herodes, a quien le correspondió Galilea. A partir de este momento, la historia del territorio judío siguió estando íntimamente ligada a las vicisitudes de Roma. La zona pasó de apoyar a César a ser partidario de Marco Antonio, y después de Augusto. Finalmente, perdió su condición de territorio libre a mediados del siglo I d.C., bajo el gobierno de Agripa II, lo que provocó la violenta rebelión del año 66 d.C., la cual evolucionó en una guerra contra Roma que duraría hasta el año 74 d.C.
A mediados del primer siglo antes de nuestra era, y como parte de su expansión por Asia, Roma se interesó por el territorio gobernado por los judíos.
Pompeyo en el templo de Jerusalén, por Jean Fouquet
Sagunto, el juego político de Roma y Cartago
Arse es el nombre original dado a la ciudad por sus fundadores y pobladores edetanos, si bien es conocida entre los griegos como Saigantha y posteriormente evolucionó a la denominación romana Saguntum. La ciudad creció y prosperó con el comercio a una edad ya muy temprana, destacando ya a mediados del siglo IV a.c. como sugieren sus primeras acuñaciones de moneda y que reflejan una importante aculturación griega. La helenización de Sagunto debió ser inspirada no sólo por el mero contacto comercial sino por una comunidad griega establecida como fruto de tal intercambio y a la cercanía de Ampurias y Rosas, y supuso una transformación misma de la ciudad, creando una unidad política compleja inspirada en la polis. Aunque la influencia griega fue la de mayor intensidad, la comunidad saguntina de origen extranjero era más amplia, componiéndola también fenicios y muy probablemente, ya en el Siglo III, por italianos, aunque esta última comunidad es una conjetura ya que los griegos de Masilia fueron los principales distribuidores de productos italianos a este lado del Meditarráneo y pudieron hacerles ellos mismos el favor. Curiosamente, llegaron a acuñarse monedas con ambas denominaciones, Arse y Saguntum. Algunos autores pensaron en la posibilidad de la existencia de una dipolis pero lo más probable es que, al igual que ocurrió en otras ciudades importantes ligeramente alejadas de la costa, se constituyera un puerto en el cual se estableciera una colonia de mercaderes extranjeros dependiente de la propia Arse. Ésta zona portuaria, o emporion, podría haber sido la denominada Sagantha por los griegos, y Sagunto por los romanos, aunque la cuestión del origen de las denominaciones no está clara. Tras la I Guerra Púnica, los cartagineses fundaron Carthago Nova con una intención: controlar políticamente las zonas que controlaba comercialmente… y más allá. Roma vio el expansionismo púnico como una amenaza a sus socios comerciales en intereses y forzó a Cartago a firmar un tratado de delimitación de áreas de influencia, el conocido como Tratado del Ebro, por el cual Cartago no podía cruzar el Ebro con sus ejércitos. No nos ha llegado el contenido del tratado salvo de manera sesgada a través de referencias, y todas desde la perspectiva romana pues las referencias púnicas se perdieron, así que hay cuestiones políticas que permanecen oscuras. En algún momento tras la fundación de Carthago Nova, hubo una disputa en el seno de la ciudad de Sagunto, que se había dividido en dos bandos. Uno de ellos mandó a sus representantes a la propia Carthago Nova para reunirse con los embajadores romanos y pedirles arbitraje. La razón de todo esto es que una parte de los saguntinos, probablemente los de origen griego o con afinidad o intereses con éstos, les inquietaba el expansionismo cartaginés y el resultado del Tratado del Ebro, que les situaba dentro de la zona de influencia cartaginesa. Así pues, sus intereses se veían amenazados, así como temían por su propia independencia ya que, según Apiano, el tratado garantizaba la independencia de Sagunto junto a Ampurias y Rosas, aunque esta cláusula no está confirmada por otros autores. Por otro lado, otros saguntinos no opinaban así y veían la aproximación de los cartagineses como una oportunidad. La cuestión estaba en qué lado alinearse, dado el creciente poder de ambas potencias. La intervención de Roma en aquellos asuntos fue, por tanto, bajo una legitimidad que la propia oligarquía saguntina les concedió, y recibieron pleno poder para arbitrar el asunto. Así pues, Roma intervino y se resolvió mandando ejecutar a algunos miembros de la élite saguntina que estaban a favor de la alineación con Cartago. Los cartagineses reaccionaron inmediatamente frente a lo que consideraban una intrusión romana. Polibio relata así un discurso de Aníbal sobre los romanos: “…como si fuera él el encargado de velar por los saguntinos, de que aprovechando una revuelta que había estallado en la ciudad hacía muy poco, habían efectuado un arbitraje para dirimir aquella turbulencia y habían mandado ejecutar injustamente a algunos prohombres. Dijo que no vería con indiferencia a los que habían sido traicionados. Pues era innato en los cartagineses no pasar por alto ninguna injusticia.” Roma se defiende alegando que debía proteger a sus “aliados”, que le habían pedido ayuda, y su sentido del honor le obligaba. Esta alianza se piensa que nunca se tradujo en un tratado y que sólo se basaba en supuestas relaciones de parentesco debido a un supuesto origen griego de la ciudad. De ahí que, en la práctica, no apoyaran militarmente a Sagunto cuando fue sitiada por Cartago. Dado que el pacto del Ebro sugiere la protección entre aliados, Roma debió acogerse a este precepto a la hora de defender su intromisión y recordar a Aníbal que recordase el pacto, tratando así de eludir una intervención militar en la ciudad. No conforme con ello, Aníbal forzó el tratado para justificar su próximo movimiento: sus aliados turbuletas denunciaron hostigamientos de los saguntinos en sus tierras, así que Cartago marcharía sobre Sagunto para castigarla. Los saguntinos, que se habían jactado de su alianza con los romanos, nunca verían el apoyo de éste durante el sitio. Tras la conquista de Sagunto, una delegación romana compareció ante el senado cartaginés, ofreciendo una posible paz si aclaraba el senado si Aníbal había actuado por su cuenta o fue una orden del senado. El senado apoyó la actuación de Aníbal, tratado en mano, el cual fue leído varias veces, denunciando que el arbitraje romano lo había violado y la actuación de Cartago había sido la correcta. La actitud de Roma fue de distanciamiento frente a los tratados y defensora del “honor” y la “justicia”. Así pues, Roma declaró la guerra a Cartago al apoyar éstos a su general, comenzando así la II Guerra Púnica. Alejandro Pradas Alejandro Pradas
Sagunto recibió el nombre de Arse de sus fundadores, y fue conocida por los romanos como Saguntum. Era una ciudad edetana famosa por su comercio y su prosperidad, si bien pasó a la posteridad como objeto de algunas de las intrigas políticas más enigmáticas de la antigüedad y desencadenante en la Segunda Guerra Púnica entre cartagineses y romanos.
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Mucho antes de cualquier cosa, los Romanos ya andaban matando a los demás y entre ellos. Dos hermanos fundaron la ciudad, según la leyenda, y uno asesinó a otro, aquello era de raíz. Teniendo en cuenta el gusto por la sangre de aquellos romanos, es lógico que se organizaran para matar lo más sistemáticamente posible, así nacieron las legiones. En la Roma más antigua lo primero que encontramos son los ejércitos ciudadanos anteriores a la reforma de Mario (107 a.C.). Eran ejércitos herederos de la tipología latina y etrusca, es decir, que hasta dicha reforma no aparecieron aquellos legionarios que el cine ha hecho famosos.Antes pues de tener al típico legionario de Astérix y Obélix encontraríamos un primitivo ejército formado solo por unos pocos privilegiados, y exigencias como pagarse el propio equipo o tener la ciudadanía, algo bastante infrecuente. Las tropas se clasificaban según su experiencia y posición social: había vélites, infantería ligera (pobres tirando piedras, lanzas y flechas) e infantería de línea (prínceps, hastati, y triarios), todos ellos de clase alta pero con diferente armamento y grados de experiencia encuadrados dentro de la formación. Como es comprensible con los miles de soldados muertos que provocaron las guerras púnicas y las guerras civiles el estado romano se vio obligado a proceder con enormes reformas, dirigidas por el consul mario Mario. se extendió la ciudadanía a los pobres y a otras ciudades de la península itálica, se eliminaron las diferencias de equipamiento en beneficio de la infantería pesada, se profesionalizó el ejército… Estas reformas fueron muy efectivas, y se mantendrían con pocos cambios desde las Guerras Civiles del final de la República hasta el modelo de estrategia defensiva que se instauró tras la crisis del Siglo III. Además de un fortalecimiento militar de Roma, la reforma de Mario trajo consigo algo que puso en contacto a los germanos con Roma en su vertiente militar. La desaparición de los vélites se siguió de la llegada de los auxilia, tropas extranjeras al servicio de Roma. Los celtas durante el principado, los sármatas con suscatafractoi (que parecían caballeros medievales), númidas, arqueros escitas a caballo, caballería pesada gótica, fieros hérulos, violentos isaurios… Multitud de pueblos fronterizos con Roma en sus diversos tiempos fueron contratados como guerreros en el momento en el que los romanos dejaron de querer o de poder luchar, en esto destacaron los germanos. Durante el Imperio tardío las fronteras de Roma quedaron estancadas, y en esas fronteras enormemente permeables se produjo una gran influencia e intercambio cultural entre romanos y germanos tanto a nivel social, como militar. La estrategia defensiva romana modificó el ejército y provocó el establecimiento de legiones defensivas llenas de germanos en la frontera, los llamados limitanei. Además surgieron también unas fuerzas de campaña, los comitatensis, una élite de choque totalmente barbarizada. La oficialidad romana fue con el tiempo ocupada por Foederati, antiguos bárbaros mercenarios. Todo acabo en el siglo V con el derrumbe del Imperio y el surgimiento de los reinos bárbaros germánicos. Los ejércitos germánicos fueron en cierto modo herederos de los imperiales, pues hasta la caída de Roma, ellos mismos fueron el ejército romano. Ya con la aparición de tropas particulares de los ricos, comenzó el modelo de financiación de los ejércitos de reinos sucesores del Imperio Occidental. En el mundo visigodo no había realmente soldados estatales como en el Imperio o en la actualidad. Eran soldados fieles a su líderes directos. Progresivamente comenzó a producirse una transformación de la caballería pesada en élite social. La caballería heredera de esa mentalidad de guerrero germánico, es un elemento determinante en la Edad Media al convertirse, de forma progresiva en la forma de expresión de poderío militar dada su preponderancia sobre la infantería. Las comitivas de guerreros libres, que en la Alta Edad Media son la nobleza que rodea al rey, nacen de la familia germánica tribal, la gefolge. Sin lugar a dudas, el elemento germánico más determinante fue la constitución social. Los vínculos vasalláticos en los que un hombre libre ofrece sus servicios guerreros se sumaron a la servidumbre como forma de mantener una potente élite de guerreros acorazados. La herencia germana en la edad media es enorme, la idea de la fidelidad, pese a sus similitudes con el patronazgo romano, es mucho más parecida al vínculo existente entre los hombres libres guerreros germanos y su señor. La valentía, el honor, la lealtad y el deseo de entrar en acción fueon constantes en los caballeros medievales, encargados de hacer la guerra pero cristianizados tras la reforma gregoriana que en el siglo XI trata de dominar a una nobleza de carácter sangriento y eminentemente germánico. Nuestra sociedad hunde las raíces en la Edad Media, la Edad Media bebe de las forma de vida germánica. No debemos olvidarnos que entre nuestros ancestros hubo también épicos guerreros nórdicos. Alberto Ciruelos
El mundo germánico era fiero, salvaje, frío, épico y brutal. Un mundo de bosques oscuros, de dioses olvidados, de guerreros admirables… Otro mundo.
Los Germanos y la guerra
Créditos fotográficos 1. Portada, Luc Viatour commons.wikimedia.org 2. Neil Carey http://www.flickr.com/photos/ncarey/ commons.wikimedia.org 3. "Roman Infantry 1" by David Friel - Flickr. Licensed under CC BY 2.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Roman_Infantry_1.jpg#/media/File:Roman_Infantry_1.jpg 4. Alborz Fallah at en.wikipedia 5. MatthiasKabel commons.wikimedia.org 6. Jan Jerszyński commons.wikimedia.org 7. "Legionärshelm486" by Charlieeleven - Own work. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons -https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Legion%C3%A4rshelm486.JPG# /media/File:Legion%C3%A4rshelm486.JPG 8.«Helmet typ Montefortino 01» de User:MatthiasKabel - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY 2.5 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Helmet_typ_Montefortino_01.jpg#/media/File:Helmet_typ_Montefortino_01.jpg 9. Jactor commons.wikimedia.org 10. DaniDF1995 commons.wikimedia.org 11. "Roman soldier 70 aC" by No machine-readable author provided. MatthiasKabel assumed (based on copyright claims). - No machine-readable source provided. Own work assumed (based on copyright claims).. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Roman_soldier_70_aC.jpg#/media/File:Roman_soldier_70_aC.jpg 12. "Wells 0706 054 edit" by Photo taken by user Caliga10's wife. Edited by Fir0002. - Transferred from en.wikipedia; transferred to Commons by User:Innotata using CommonsHelper.. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Wells_0706_054_edit.jpg#/media/File:Wells_0706_054_edit.jpg 13. "Roman legion at attack 2" by No machine-readable author provided. MatthiasKabel assumed (based on copyright claims). - No machine-readable source provided. Own work assumed (based on copyright claims).. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Roman_legion_at_attack_2.jpg#/media/File:Roman_legion_at_attack_2.jpg 14. "Roman legion at attack 3" by No machine-readable author provided. MatthiasKabel assumed (based on copyright claims). - No machine-readable source provided. Own work assumed (based on copyright claims).. Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Roman_legion_at_attack_3.jpg#/media/File:Roman_legion_at_attack_3.jpg 15. «Panorama Castrum Vechtense BMT 2013» de BKWendler - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Panorama_Castrum_Vechtense_BMT_2013.jpg#/media/File:Panorama_Castrum_Vechtense_BMT_2013.jpg 16. «MasadaCastra» de Wilson44691 - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:MasadaCastra.JPG#/media/File:MasadaCastra.JPG 17. A Chronicle of England: B.C. 55 – A.D. 1485 auction. PBA Galleries (2007-07-12). Archived from the original on 2009-08-05. Retrieved on 2009-08-05 18. "RomaArcoCostantinoFregioTraianeoLatoW" di No machine-readable author provided. MM assumed (based on copyright claims). - No machine-readable source provided. Own work assumed (based on copyright claims).. Con licenza Pubblico dominio tramite Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:RomaArcoCostantinoFregioTraianeoLatoW.jpg#/media/File:RomaArcoCostantinoFregioTraianeoLatoW.jpg 19. Commons.wikimedia.org 20. Dorieo commons.wikimedia.org 21. Dorieo commons.wikimedia.org 22. Falconaumanni, commons.wikimedia.org 23. «Coriolanus» de Gaspare Landi - Originally from en.wikipedia; description page is (was) hereThis photograph was provided by "The VRoma Project" (www.vroma.org), and was taken by Professor Barbara McManus in the Pitti Palace in 1990. Professor McManus and The VRoma Project have generously granted permission to share this photo with the Wikipedia.16:38, 23 July 2004 Popebrak 450x393 (125029 bytes) ("Veturia at the Feet of Coriolanus" by Gaspare Landi)Commons upload by Magnus Manske 09:33, 28 April 2006 (UTC). Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Coriolanus.jpg#/media/File:Coriolanus.jpg 24. «Veturia» de Published by Guillaume Rouille (1518?-1589) - "Promptuarii Iconum Insigniorum". Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Veturia.jpg#/media/File:Veturia.jpg 25. «Spqrstone» de User Lamré on sv.wikipedia - Originally from sv.wikipedia; description page is (was) here9 oktober 2004 kl.19.16 Lamré 1000x521 (47 267 bytes). Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Spqrstone.jpg#/media/File:Spqrstone.jpg 26. «Heidentor (by Pudelek)» de Pudelek (Marcin Szala) - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Heidentor_(by_Pudelek).JPG#/media/File:Heidentor_(by_Pudelek).JPG 27. «Denarius-Zenobia-s3290» de Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Denarius-Zenobia-s3290.jpg#/media/File:Denarius-Zenobia-s3290.jpg 28. «Guerrero ibero del siglo III a. C (2)» de Dorieo - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Guerrero_ibero_del_siglo_III_a._C_(2).jpg#/media/File:Guerrero_ibero_del_siglo_III_a._C_(2).jpg 29. «Castillo04 Sagunto» de User:Pelayo2 - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Castillo04_Sagunto.JPG#/media/File:Castillo04_Sagunto.JPG 30. Classical Numismatic Group, Inc. http://www.cngcoins.com
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